Dame divino Maestro, un amor sincero por mis alumnos y un profundo respeto por los dones particulares de cada uno. Ayúdame a ser un profesor fiel y dedicado, con mis ojos puestos en el bien de aquellos a quienes sirvo.
Que imparta el conocimiento humildemente, que escuche con atención, que colabore de buena gana, y busque el bien último de aquellos a los que enseño.
Que esté presto a comprender, lento a condenar, ávido de animar y de perdonar. Mientras enseño ideas y entreno en habilidades, que mi vida y mi integridad abran sus mentes y sus corazones a la verdad. Que mi cálido interés por cada uno les enseñe el sabor de la vida y la pasión por aprender.
Que imparta el conocimiento humildemente, que escuche con atención, que colabore de buena gana, y busque el bien último de aquellos a los que enseño.
Que esté presto a comprender, lento a condenar, ávido de animar y de perdonar. Mientras enseño ideas y entreno en habilidades, que mi vida y mi integridad abran sus mentes y sus corazones a la verdad. Que mi cálido interés por cada uno les enseñe el sabor de la vida y la pasión por aprender.



















